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Entrevista a Pablo Bilsky

27-06-2019 | Por: Regina Cellino

1. ¿Qué libros te marcaron como lector? ¿Y como escritor?
Como lector, La Ilíada, La Odisea, La Divina Comedia, El Quijote, El Capital, la obra de Shakespeare, de Virginia Woolf, de Arlt, de Borges, de Rodolfo Walsh. Como escritor, El Quijote, la poesía, la narrativa y el teatro del Siglo de Oro español, Lezama Lima, Alejo Carpentier, José María Arguedas, entre muchos, muchos más de cuyos nombres no quiero acordarme ahora, para dar una respuesta breve.
2. En tu trayectoria literaria, tanto Herodes, tu primera novela, como China, son crónicas de viajes: una por Rosario y la otra por ciudades de América, Europa y Medio Oriente. Taxi, la próxima novela que saldrá publicada en pocos días, toma la forma del policial. ¿Qué te impulsó a involucrarte en el género policial?
El género policial puede funcionar como un mecanismo narrativo que dé cuenta de las distintas formas de violencia (económica, física, simbólica) que atraviesan y estructuran la sociedad capitalista en su desarrollo actual. Y puede poner en discurso, además, cómo esa violencia configura las subjetividades y los lazos interpersonales.
3. Hablamos de Taxi ¿cuándo tuviste las primeras ideas? ¿Cuándo comenzaste a trabajarlas? ¿Cuánto tiempo te llevó escribir la novela?
Las primeras ideas surgieron hace más de tres años. Empecé a bosquejar la novela y me lancé a investigar historias de asesinos seriales estadounidenses y técnicas de análisis conductual del FBI. Leí libros escritos por detectives y psicólogos yanquis, especialistas en perfiles de criminales, y estudié con atención los propios testimonios y confesiones de los asesinos. También leí manuales de taxidermia y libros sobre embalsamamiento y momificación. Después comencé a darle forma al texto. Me llevó mucho tiempo. Hice gran cantidad de correcciones. Corté mucho las primeras versiones del texto. Se fue reduciendo con cada nueva corrección.
4. Taxi es un policial pero no entraría dentro de los parámetros de la novela policial clásica ni tampoco dentro de lo que fueron sus variantes (policial negro, el giallo italiano) ¿Qué novedad introduce esta novela dentro del género?
Taxi está contada por el asesino. Es la voz del asesino la que construye la historia, que es narrada con sus palabras, desde su punto de vista y su visión del mundo. Creo que en Taxi hay una utilización del género policial, pero sin respetar todos sus parámetros. En muchas expresiones del género, tanto clásico como negro, predomina la voz del policía, del detective: se narra la historia de una investigación policial. De todos modos, el género policial es muy variado, y hay célebres autores de novela negra, por ejemplo el estadounidense Jim Thompson, que narra desde el lugar de un psicópata asesino. En El asesino dentro de mí, y 1280 almas, ambas de Thompson, es la voz del criminal la que cuenta la historia. Aunque es cierto que, a la vez que criminales, en las novelas de Thompson mencionadas en un caso es un sheriff y en otro un ayudante del sheriff. El asesino de Taxi no actúa desde un lugar de poder institucional. E incluso quiere despegarse del modelo asesino serial yanqui, al que critica con feroz sarcasmo. Se percibe a sí mismo como una suerte de versión emancipada, y superadora, del asesino serial yanqui y de todo lo yanqui (la cultura, la visión del mundo y la historia de EEUU) que esos asesinos sintetizan y expresan. El asesino de Taxi es un manojo de patologías mentales, una excrecencia aberrante de la subjetividad neoliberal. Pero es bien argentino.
5. En tu experiencia con esta novela ¿fue más difícil desarrollar la trama o la psicología del asesino?
Fue más difícil desarrollar la psicología del asesino. Imaginar cómo puede escribir y ver el mundo un tipo que se dedica a matar personas, cortarlas en pedazos y, con esos trozos, mezclados con máquinas de coser y menudos de pollo, da vida a seres biomecánicos que además pueblan una ciudadela oculta, una “Ciudad de Dios”, como él le llama, pensada, diseñada y fundada a partir de una serie de ideas demenciales sobre la relación entre sujeto y objeto, entre otros desvaríos. Meterse en la mente de un enfermo mental ofrece una dimensión lúdica y una gran libertad a la hora de escribir.

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